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15 jun. 2013

Entre las mesas desfilaba

Ella desfilaba entre las mesas de un bar cuyo nombre no recuerdo,
porque sólo recuerdo el suyo.
Recuerdo también los findes de fiesta en los que se maquillaba y ponía guapa:
Vestido negro de encajes que dejaban todo a la imaginación: Es una dama.

Nunca sabrás si se arregló para ti o para otros,
si su mirada es para ti o los mira a todos,
si su sonrisa es para ti o de todos:
si su corazón es para ti o no está en venta.

Ella desfila entre las mesas y yo la busco en la encrucijada del gentío en el bar.
Aveces nuestras miradas se cruzan, pero yo no les dejo a mis ojos verla:
Hay miedo.
¿Y qué si veo lo que no quiero ver? ¿ Y qué si veo lo que quiero... ?
Pasan los días y nada cambia:
Ella no puede (me imagino yo);
y yo, no me atrevo.
Así llega el día que sé que me voy para no volver.
La vida.

Antes de irme,
eché un último vistazo a la gente del bar. Ella estaría bien.
Allí le sobraba todo lo que yo pudiera darle,
y yo necesitaba algo que ella no me podía dar.
Pasé a su lado antes de irme y la miré sin querer,
como nunca antes hice
ni podré volver a hacer.

Ella estaba de espaldas
pero sé que se dio la vuelta después,
cuando yo ya no estaba.
Mejor así.

Ella es una dama,
y yo,
una copa más
en sus mesas y terrazas.

4 comentarios :

  1. Hay veces que sabes que ella no es para tí, como bien dices ya tiene todo lo que podrían darle (o una cohorte alrededor) y realmente ella no puede darte lo que tú querrías. Pero darías tu alma, si surgiera...

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  2. Si amigo, parece que nuestras vidas se asemejan mucho jajaja es un gusto conocer gente así, gracias por todo, de veras =)

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  3. Me ha encantado, escribes genial, felicidades. Me suscribo.
    http://talvezquizasprobablemente.blogspot.com.es/

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